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Filosofía de Primero

Texto de Tomás de Aquino

 

Para la salvación humana fue necesario que, además de las materias filosóficas, cuyo campo analiza

la razón humana, hubiera alguna ciencia cuyo criterio fuera lo divino. Y esto es así porque Dios, como

fin al que se dirige el hombre, excede la comprensión a la que puede llegar sólo la razón. Dice Isaías

64,4:

¡Dios! Nadie ha visto lo que tienes preparado para los que te aman. Sólo Tú. El fin tiene que ser

conocido por el hombre para que hacia Él pueda dirigir su pensar y su obrar. Por eso fue necesario

que el hombre, para su salvación, conociera por revelación divina lo que no podía alcanzar por su

exclusiva razón humana. Más aún. Lo que de Dios puede comprender la sola razón humana, también

precisa la revelación divina, ya que, con la sola razón humana, la verdad de Dios sería conocida por

pocos, después de muchos análisis y con resultados plagados de errores. Y, sin embargo, del exacto

conocimiento de la verdad de Dios depende la total salvación del hombre, pues en Dios está la

salvación. Así, pues, para que la salvación llegara a los hombres de forma más fácil y segura, fue

necesario que los hombres fueran instruidos acerca de lo divino, por revelación divina. Por todo ello

se deduce la necesidad de que, además de las materias filosóficas, resultado de la razón, hubiera una

doctrina sagrada, resultado de la revelación (TOMÁS DE AQUINO,

Suma de Teología, I, c. 1, art. 1,

trad. de José Martorell, Madrid, B.A.C., 2001, pp. 85 – 86; ta

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